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Flotando con las Golondrinas

Al filo de la historia.


Desde su nacimiento en el lago Puyehue, el río Pilmaiquén se muestra majestuoso: rebosante de vegetación, avifauna, flores, insectos y árboles centenarios que flanquean aguas cristalinas y, lo mejor de todo, una gran población de peces.


Entre los años 1940 y 1950 se erigió una de las primeras centrales hidroeléctricas, fragmentando su cauce en el sector homónimo, a unos ocho kilómetros de su origen. Este suceso representó un gran hito de modernidad para Chile, y para una generación que vislumbraba en estas estructuras la impronta indiscutible del progreso.


Dado que no existen registros de oposición o resistencia en su construcción, es dable imaginar que, en aquella época, no se cuestionó la interrupción de los 68 kilómetros de recorrido que el río realiza aguas abajo hasta confluir con el río Bueno (o Huenulelfu).


Del mismo modo, escasean los estudios sobre el impacto migratorio o la merma y caducidad de la fauna íctica nativa e introducida a raíz de la instalación de la central. No obstante, es evidente que se generó una imponente barrera física entre el lago Puyehue y el río Pilmaiquén, alterando de manera irreversible el tránsito natural de los peces desde el mar hacia el lago y viceversa.


Hoy en día, nuevos proyectos hidroeléctricos proyectados a distancias similares —aproximadamente cada diez kilómetros— amenazan con profundizar el daño al ciclo migratorio de las especies nativas. Sin embargo, este escenario hoy se discute gracias a una mayor conciencia ambiental y educativa en la población, que se atreve a poner en tela de juicio la conveniencia absoluta de este tipo de intervenciones.


Con todo, si de pesca se trata, factores adicionales impiden clasificar al Pilmaiquén dentro de los estándares de excelencia del Fly Fishing. Entre ellos destaca la intensa presión de los pescadores furtivos, conocidos localmente como «añeros» [1] y «chinokeros» [2], quienes depredan las zonas más accesibles del río descendiendo en botes bajo la lógica de arrasar con todo a su paso.


Si bien se han realizado esfuerzos para contener esta problemática, la baja fiscalización de las autoridades y el inmenso temor que implica exigir licencias, o hacer cumplir la ley en calidad de inspector ad-honorem complican el panorama. Lo alentador es que están surgiendo iniciativas orientadas a transformar la conciencia de las comunidades locales. Específicamente, destaca el auge de la pesca con mosca en la zona, la consolidación de la pesca con devolución (catch and release) y la creación de agrupaciones, clubes y mesas de pesca recreativa apoyadas por Sernatur y Subpesca.


Esta evolución ha permitido que operadores locales como Riñinahuel Fly Fishing, Bull Rivers y Los Lingues Lodge, entre otros, accedan a diversos tramos del río guiando a apasionados de la disciplina bajo estrictas normas de conservación. Asimismo, resulta fundamental contar con guías especializados en pesca con mosca: a diferencia de las modalidades tradicionales, el Pilmaiquén presenta un curso técnico, enmarañado de vegetación, con profundidades y corrientes desafiantes que exigen pericia en el pescador.


Ngen Mapu Kintuante: Espíritu del Pilmaiquén.


Si bien los pescadores furtivos han inferido un daño profundo a la cuenca, el espíritu protector del río parece manifestarse en armonía con su belleza natural, convirtiendo al Pilmaiquén en una bendición para quienes lo recorren.


A veces, las profundidades cenagosas del primer tramo albergan grandes truchas fario doradas, además de percas y plateados pejerreyes. Es probable que la abundante fauna del lago Puyehue utilice este sector del río como un patio trasero donde cazar y desplazarse a sus anchas.


Históricamente, el rio Pilmaiquén ha funcionado como una verdadera carretera para los salmones Chinook que ascienden desde el mar, sorteando los obstáculos del tramo inicial en el río Bueno. Una vez en el Pilmaiquén, estos ejemplares avanzaban directamente hacia el lago Puyehue, desde donde se encausaban en una travesía descontrolada hacia el río Gol Gol para el desove. Debido al bloqueo de la central, los Chinook quedaron confinados en el lago, adaptando su ciclo migratorio entre este y los afluentes, dando como resultado especímenes robustos y de pesca sumamente compleja.


Por otro lado, la trayectoria de los salmones que intentan retornar al mar queda trunca en la represa, dejándolos a merced de los furtivos, ya que las camas de desove quedan expuestas en zonas de fácil acceso para el uso de señuelos y otros artilugios de múltiples anzuelos.


A pesar de estas amenazas, la pesca recreativa de truchas y salmones Chinook se practica de manera sustentable mediante el descenso de tramos de difícil acceso. Esto permite pescar con tranquilidad mientras se flotan sectores de alto atractivo geomorfológico y óptimos para el fly casting.


Al encontrarnos dentro del territorio del Kintuante, nos sentimos protegidos de las adversidades, listos para enfrentar intensas batallas con vigorosas truchas marrones levantadas desde fondos lodosos y atiborrados de ramas. Paralelamente, las truchas arcoíris emergen desde las orillas para atacar nuestras moscas en un combate vibrante, donde los cabezazos y saltos marcan la tónica de la expedición.


La estructura geomorfológica del río es sumamente interesante para la presentación de moscas, combinando de manera dinámica corrientes, pozones y estructuras vegetales. Los sectores bajos, propicios para el uso de líneas de flotación y delicadas moscas secas, invitan a modificar la estrategia habitual —pasando de largos líderes a sistemas en tándem— para tentar a truchas hambrientas y agresivas.


Esta configuración fluvial puede representar un desafío para quienes no están habituados a flotar o a navegar ríos encajonados. Los pescadores acostumbrados a realizar lances largos deben adaptarse a tiros más cortos, precisos y rápidos. En suma, la expedición constituye un verdadero aprendizaje: el viento, las correderas, los pozones enmarañados y la embarcación misma, exigen destreza para posicionar la mosca en el lugar exacto.


La belleza escénica que nos regala el territorio del Kintuante acompaña gratamente toda la travesía. Esto es especialmente notorio en los tramos altos del río, donde los cajones y los bosques sumergidos evocan la atmósfera del río Maullín, antes de propiciar el encuentro con otra belleza fluvial: el río Chirre.


El recorrido se divide convencionalmente en cuatro tramos según sus tiempos y características:

• Primer tramo (Desde el nacimiento hasta la central hidroelectrica Pilmaiquen): Aguas tranquilas, abundante vegetación acuática y pataguas en las riberas, con fondos cenagosos y alta actividad de insectos. Es un trayecto breve que se completa en medio día.

• Segundo tramo: Ubicado aguas abajo, destaca por su gran atractivo escénico y corrientes más veloces. Su duración aproximada es de un día completo o dos.

• Tercer tramo (Desde el sector Trafún hasta la Ruta 5 Panamericana): Un curso más amplio que serpentea entre fundos agrícolas y ganaderos, caracterizado por aguas calmas y correderas que rozan imponentes farellones. Demanda medio día o un dia flotando lento.

• Cuarto tramo (Desde la Ruta 5 hasta Puerto Trumao): El segmento final de aguas en sosiego. El río se ensancha y profundiza, invitando a una navegación de jornada completa que culmina al adentrarse brevemente en el río Bueno hasta Puerto Trumao.

Por lo pronto, nos quedamos con la convicción de que ni las centrales hidroeléctricas —presentes o futuras— ni la pesca furtiva lograrán opacar la esencia de este río maravilloso, bendecido por la Ngen Mapu Kintuante. El río Pilmaiquén es una obra de arte natural que, a pesar de la constante presión humana, se las arregla para sobrevivir contra viento y marea.


[1] Vocablo utilizado por los hermanos Quelentaro para identificar largos periodos de tiempo en el campo chileno, en este caso, utilizado para identificar a los pescadores furtivos que operan durante todo el año. (Quelantaro, duo de música chilena perteneciente a la corriente folclórica y la nueva canción chilena)

[2] Ídem, aplicado a la extracción ilegal de salmón Chinook.


Autor:

Pedro Muñoz Fritz

Profesor de Historia y Geografia.

Master en Ciencias Sociales.

Propietario y Guia de pesca de la operación Riñinahuel SPA.

Guia acreditado por Sernatur y Chilevalora.

Miembro de la Adventure Travel Trade Association (ATTA)



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